03/04/2025

Fiscalidad de las Energías Renovables en las empresas. Una decisión estratégica
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La sostenibilidad ya no es solo un compromiso medioambiental, sino una oportunidad fiscal y financiera para las empresas. Como fiscalista, es algo que veo cada vez más menudo en las […]

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La sostenibilidad ya no es solo un compromiso medioambiental, sino una oportunidad fiscal y financiera para las empresas. Como fiscalista, es algo que veo cada vez más menudo en las empresas. Estas invierten cada vez más en energías renovables ya que pueden acceder a incentivos fiscales, reducir su factura energética y mejorar su imagen corporativa.

En este artículo, analizamos los principales beneficios fiscales y económicos de apostar por la energía verde en el ámbito empresarial.

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  1. Deducciones fiscales en el Impuesto sobre Sociedades (IS)

Las empresas que invierten en instalaciones de energías renovables pueden beneficiarse de deducciones fiscales en el Impuesto sobre Sociedades (IS).

La Ley del Impuesto sobre Sociedades (Ley 27/2014) establece deducciones por inversiones en mejoras medioambientales, que pueden aplicarse cuando la empresa:

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  1. Realiza inversiones que reduzcan el impacto ambiental de su actividad.
  2. Mejora la eficiencia energética de sus instalaciones.

Estas deducciones suelen oscilar entre el 2% y el 8% del coste de la inversión, dependiendo del tipo de instalación y de la normativa vigente. Además, algunas comunidades autónomas establecen incentivos adicionales.

Otra opción para reducir la base imponible es acogerse al régimen de libertad de amortización para bienes con mejoras medioambientales, permitiendo amortizar aceleradamente la inversión y reduciendo la carga fiscal en los primeros años.

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  1. Bonificaciones en el IBI y el ICIO para instalaciones renovables

A nivel local, muchas ciudades y municipios ofrecen bonificaciones en el IBI y el ICIO a las empresas que apuestan por energías renovables.

Algunos ayuntamientos aplican bonificaciones de hasta el 50% en la cuota del IBI e inclusos algunos el 100% para inmuebles que incorporen instalaciones de autoconsumo energético. La duración de esta bonificación varía según la ordenanza municipal, pero suele aplicarse durante 3 a 5 años.

El Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) puede reducirse hasta en un 95% en municipios que favorecen las inversiones en eficiencia energética y energías renovables. De igual manera, estas bonificaciones vienen reguladas por la ordenanza municipal de cada ayuntamiento.

  1. Renting de instalaciones renovables: ventajas fiscales y operativas

Para aquellas empresas que desean apostar por la energía renovable sin realizar una gran inversión inicial, el renting de placas solares y otros sistemas energéticos es una opción, que bajo mi opinión, es la mejor desde el punto de vista fiscal y financiero.

Ventajas del renting desde el punto de vista fiscal:

  • Gasto deducible: Las cuotas del renting se consideran un gasto deducible en el Impuesto sobre Sociedades, reduciendo la base imponible.
  • IVA 100% deducible, minorando el IVA repercutido, y en consecuencia el pago de este impuesto indirecto.
  • Sin inmovilizar capital: No es necesario hacer una inversión inicial, lo que mejora la liquidez de la empresa.
  • No computa en CIRBE, por lo que la empresa no empeora su ratio financiero antes entidades bancarias.
  • Mantenimiento incluido: Generalmente, el renting cubre el mantenimiento y posibles reparaciones, evitando costes imprevistos.
  • Flexibilidad financiera: Permite renovar las instalaciones con tecnología más eficiente a medida que avance la innovación.
  1. Ahorro en costes y retorno de la inversión

Más allá de los beneficios fiscales, la inversión en energías renovables supone un ahorro directo en los costes operativos de la empresa.

  • Reducción en la factura eléctrica: Las empresas que generan su propia energía pueden reducir entre un 40% y un 70% sus costes eléctricos.
  • Menor exposición a la volatilidad del mercado energético: Al depender menos de la red eléctrica, la empresa es menos vulnerable a subidas en el precio de la luz.
  • Posibilidad de vender excedentes de energía: En muchos casos, las empresas pueden inyectar la energía sobrante a la red y obtener una compensación económica.

El retorno de la inversión (ROI) en energías renovables varía en función de la instalación y del consumo energético de la empresa, pero suele situarse entre 4 y 7 años, acelerado por los incentivos fiscales y el ahorro en la factura eléctrica.

En conclusión, apostar por energías renovables no es solo una decisión ecológica, sino también una estrategia inteligente para la sostenibilidad financiera y el futuro de las empresas. Las deducciones fiscales en el Impuesto sobre Sociedades, las bonificaciones en el IBI y el ICIO, las ventajas del renting de instalaciones solares, y el significativo ahorro en costes energéticos convierten esta inversión en una de las más rentables a largo plazo.

Además de las ventajas económicas directas, ser una empresa comprometida con el medio ambiente genera mayor confianza en los clientes y una mejor percepción de la marca. En un mundo cada vez más orientado a la sostenibilidad, adoptar energías renovables no solo es una opción responsable, sino también una estrategia que mejora la competitividad y el futuro del negocio.

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