Presupuestos fake
Acudo a una definición de este término y que dice lo siguiente: “fake, es un anglicismo que se utiliza actualmente en el mundo digital para referirse a todo aquello que se muestra con la intención de parecer auténtico, pero es una falsificación o imitación de la realidad”. Pues cuadra perfectamente con el presupuesto aprobado en Moncloa y que ahora está iniciando su trámite parlamentario. Es verdad que esta primera aprobación por parte del Gobierno no ha estado exenta de contradicciones entre los socios del mismo. Pero ambos miembros de la coalición saben que deben de sacar este su último presupuesto y garantizarse un año más en el gobierno.
¿Por qué me atrevo a calificar de fake estos presupuestos? Por qué los supuestos sobre los que se sostiene la envolvente de gasto que permitirá esta expansión sin precedentes, no son realistas. Comenzando con la previsión de producto interior bruto, que el gobierno lo apunta hasta el 2,1% y el Banco de España ha trasladado que no creceremos más del 1,4%, como también la AIREF, que ha trasladado un crecimiento de no más del 1,5%. Ese desvío en la previsión tiene su traslación en el volumen de recaudación impositiva necesario para financiar ese in- cremento de la política fiscal expansiva y que solamente, en las clases medias, debería implicar la recaudación de 113.000 millones de euros en IRPF. Esto desde luego no será ningún alivio para las familias con un IPC que sigue cercano a los dos dígitos, sin posibilidad de revisión salarial suficiente para compensar y sin la deflación de los tramos del IRPF.
Pero es que hay más hipótesis dentro de los presupuestos que no tienen ningún sentido. Porque, por ejemplo, a la hora de hablar del tipo de interés -euribor- la previsión del Gobierno es que en el año 2023 se moverá en el 2%, cuando ya estamos en el 2,5%. La lista de desvíos en las previsiones podría continuarla, pero carece de sentido. Decía Adam Smith, padre de la ciencia económica, “que existen mentiras, grandes mentiras y mentiras estadísticas”. Es decir, que los datos, al igual que el papel, lo aguantan todo, y puede crearse un mundo de fantasía y dibujarse un escenario macroeconómico acorde con lo que te interesa.
Recuerdo un profesor mío de Hacienda Pública, que era inspector de Hacienda, y que nos decía que no nos equivocáramos, que se organizaba la estructura de ingresos y a partir de ahí se organizaba la estructura de gastos. Creo que mi profesor no conocía aún a la ministra María Jesús Montero, porque ella lo ha hecho exactamente al revés: ha decidido el volumen de gasto que quiere desarrollar y a partir de ahí ha adaptado las previsiones macroeconómicas que le darán lugar a las recaudaciones impositivas, y para complementar completar el cuadro macroeconómico, ha incluido fondos Next Generation que ella sabe perfectamente que no van a poder ser ejecutados y que por lo tanto no formarán parte real de los ingresos.
Revalorizar las pensiones un 8,5% implica un coste de 17.000 millones de euros extras, de tal forma que en 13 años coma por primera vez va a haber una dotación del fondo de reserva de cerca de 3.000 millones para poder pagar las pensiones del 2023. La mejora de las prestaciones por desempleo, el incremento del ingreso mínimo vital, que se revalorizará también 8%, el aumento salarial de los funcionarios en un 2,5%, disparará el gasto corriente el Gobierno- pero a esto hay que sumar partidas que ya se han descubierto en el pasado absolutamente ineficientes, como el cheque bebé del presidente Rodríguez Zapatero, cuyo impacto económico fue nulo, y que ahora se actualiza con la ayuda por hijos de 0 a 3 años y que supondrá anualmente 1.200€ por familia, ¿no sería más eficiente que ese mismo dinero fuera vinculado a un pago en guardería de tal forma que incrementara el empleo y por lo tanto un mayor efecto multiplicador? Por ejemplo. Sumemos también el bono alquiler y el bono cultural con 250€ y 400€ por joven.
No nos olvidemos que todo esto hay que financiarlo y si la previsión de ingresos, que se incrementa en un 6% superando los 307.000 millones de euros no se produce, esto va a imputar directamente en déficit público y habrá que financiarlo con deuda pública en un momento en que los tipos deinterés están en ascenso. Ya solamente el pago de intereses de la deuda superará los 31.000 millones de euros.
Y un apunte final. Una política expansiva de gasto público desmesurado cuando nos encontramos con una inflación que no se controla, y que según el último dato, dos tercios de la misma viene provocada por la tensión de la demanda y no por el precio de la energía, este incremento de un componente fundamental de dicha demanda, como es el gasto público, tensionará aún más los precios y las políticas del Banco Central Europeo de subida de tipos de interés pueden quedar anuladas, en el caso de España, para controlar la inflación.
Dicho de otra forma, el esfuerzo que implicará la subida de los tipos de interés con el encarecimiento de créditos, pólizas e hipotecas, no servirá para nada porque la demanda seguirá estando tensionada y los precios no se frenarán.
Y puede que esto solamente le pase a España mientras que Europa comience una senda de control inflacionista. Ojalá me equivoque en todas y en cada una de mis afirmaciones.