Miércoles 26 de agosto de 2026
Salud

“Luchamos por demostrar la imagen real del veterinario”

Santiago Sánchez Apellániz, presidente del Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Veterinarios

Hace apenas unas semanas ha sido elegido presidente del Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Veterinarios. ¿Con qué objetivos afronta esta nueva etapa y cuáles serán sus primeras prioridades al frente de la institución?

Bueno, pues lo cojo con muchísima ilusión. Llevo en la institución bastante tiempo: he sido secretario del Colegio de Sevilla durante 24 años, presidente del Colegio de Sevilla hace ya tres años y medio, y vicepresidente del Consejo Andaluz hasta que mis compañeros me eligieron en mayo como presidente.

Tenemos muchísimos retos por delante. Quiero darle las gracias, sobre todo, a Fidel Astudillo, que ha sido presidente del Consejo hasta la fecha y ha hecho una labor hercúlea. Intentaré mantener lo que él y quienes le precedieron han construido y mejorarlo en la medida de lo posible.

Publicidad TdA - Newsletter

Tenemos muchos retos por delante: el tema de los medicamentos, las cualificaciones sanitarias, los problemas de las universidades, las enfermedades emergentes y la aplicación práctica del enfoque One Health en salud pública, seguridad alimentaria y sanidad animal.

Uno de los asuntos que más preocupa al sector es la aplicación de la normativa sobre medicamentos veterinarios. ¿Qué cambios considera necesarios para garantizar una atención adecuada a los animales sin perder el control sobre el uso de los antibióticos?

Los dos últimos años hemos tenido un periodo bastante convulso en materia de medicamentos veterinarios porque la aplicación del RD 666 en desarrollo del reglamento comunitario se aplicó bastante bien en animales de producción, pero no se tuvo en cuenta la diferencia tan enorme que hay entre la aplicación en animales de producción y animales de compañía. En animales de producción funciona como un reloj y los compañeros están bastante contentos.

En animales de compañía el problema es distinto porque son muchísimos clientes con muy distinta categorización y además el 666 nos ha coartado un poco la posibilidad de que apliquemos nuestro criterio profesional.

Estamos trabajando mucho en ello y hemos conseguido bastantes modificaciones que creo que son interesantes. No estamos por la derogación del 666 porque implicaría la aplicación automática del reglamento, que es bastante más restrictivo. Junto con el Consejo General de Colegios Veterinarios queremos modificarlo para que sea más fácil trabajar, que no nos sintamos perseguidos por la administración y que podamos utilizar los criterios técnicos que conocemos para la aplicación de medicamentos.

Publicidad ATA (rectangular)

Tenemos muchos problemas con la parte farmacéutica porque no tenemos los medicamentos en las presentaciones que necesitamos. No podemos comprar un kilo de antibióticos para hacer un tratamiento de un ojo. Las presentaciones son imposibles.

Las fichas técnicas están también muy obsoletas porque hemos avanzado muchísimo en clínicas veterinarias. Tenemos campos en los que mejorar y la administración, que al principio estaba un poco reticente, creo que ahora está a favor de que se hagan los cambios que estamos pidiendo.

La profesión también viene alertando de la falta de veterinarios en algunos ámbitos, especialmente en el medio rural. ¿Qué impacto tiene esta situación y qué medidas cree que deberían impulsarse para revertirla?

La situación del veterinario rural es mala no solo en Andalucía, sino en toda España. La sociedad ha cambiado mucho, se ha hecho urbanita y en el entorno rural cada vez hay menos personas viviendo. A la vez, también hay menos explotaciones ganaderas.

Han bajado muchísimo porque los requisitos son tantos y el beneficio es tan pequeño que al final se rinden. Me preocupa especialmente, por ejemplo, el sector lechero. En el sector de vacuno de leche hay que hacer una inversión muy notable para poder tener una explotación productiva. Las personas mayores que se están jubilando no están teniendo el recambio correspondiente. Al no haber relevo ganadero no hay veterinario de explotación o no les es rentable vivir como veterinario de explotación. Y el veterinario en el ambiente rural es una persona esencial, igual que el médico o el farmacéutico.

Publicidad TdA - Banner 300x300px

Muchas veces se asocia al veterinario únicamente con los animales de compañía, cuando su trabajo también es esencial en ámbitos como la producción ganadera, la seguridad alimentaria o la vigilancia sanitaria. ¿Cree que la sociedad conoce realmente el alcance de la profesión?

Esa es una de mis luchas particulares. Llevo muchísimo tiempo trabajando e intentando dar a la opinión pública la imagen real del veterinario. No es solamente el clínico que te cura el gatito o el perrito. Todo lo que se come pasa por manos del veterinario.

La seguridad alimentaria es absolutamente esencial. La salud pública, el control del One Health, por ejemplo, y las enfermedades que están saliendo ahora, como Crimea-Congo. Los controles de las vacunaciones de rabia. La rabia es una enfermedad mortal, nos hemos olvidado ya de ella. En cuestiones de alimentación tenemos casos de triquina todavía. Tenemos veterinarios en todos los mataderos y también en todos los puntos de control de inspección agroalimentaria.

Deberíamos tener muchos veterinarios también en temas medioambientales, en la salud medioambiental. Porque el tratamiento de las enfermedades tiene que ser por la vía de One Health. No podemos olvidarnos de la cantidad de enfermedades emergentes que vienen de animales salvajes.

Y por otro lado, la sanidad animal. No hay mercado que resista sin controles veterinarios para los intercambios entre países. El abanico es muy grande y estamos esforzándonos en que la ciudadanía conozca que hay un veterinario prácticamente en cada cosa que hace. No somos solo clínicos, desde luego.

El bienestar animal es una cuestión que cada vez preocupa más a la ciudadanía. ¿Cómo ha evolucionado la profesión en los últimos años para responder a esta mayor sensibilidad social?

Muchísimo. Se dice de broma que ahora las parejas no tienen hijos, tienen "perrijos". Hay más animales de compañía que hijos naciendo y prácticamente en cada casa hay un animal de compañía. La sensibilidad ha cambiado muchísimo. Ahora mismo se están haciendo cementerios de mascotas y se ha modificado la normativa del Código Penal para que se entienda que son seres sintientes, que no son una cosa.

Eso ha calado muy hondo dentro de la sociedad y nosotros tenemos que estar preparados para ello. El bienestar animal en todos los aspectos. No solo en producción, donde hay muchísimos controles, sino también en animales de compañía, durante el transporte y en el sacrificio. Es uno de los capítulos importantes de nuestra profesión ahora.

Además, en época estival aumenta el número de abandonos de animales de compañía. ¿Qué medidas considera prioritarias para combatir esta situación y seguir fomentando una tenencia responsable?

Sí. Es una lacra, pero también es un reflejo de nuestra sociedad. Lo que hay que hacer es concienciar a la gente de que cuando tiene un animal de compañía no es solamente para acariciarlo o presumir de él. Un animal de compañía es un ser que tiene sus necesidades.

Y sobre todo nosotros, a través de la identificación animal, estamos luchando mucho contra el abandono. Es esencial que sigamos. En Andalucía tenemos el RAYA, que es el Registro Andaluz de Identificación Animal.

Tenemos censados muchísimos animales y convenios de colaboración con muchos ayuntamientos para el control de animales de compañía y de colonias, que es otro de los temas que están apareciendo últimamente. Con la identificación podemos tener un registro y con el registro la gente tiene más miedo a abandonar los animales.

Para finalizar, ¿qué retos cree que marcarán el futuro de la profesión veterinaria en Andalucía y qué papel quiere que desempeñe el Consejo durante su mandato?

Bueno, la veterinaria en Andalucía será lo que quieran sus veterinarios. Nosotros, los presidentes de los colegios de veterinarios, estamos para defender la profesión y a nuestros compañeros. La unidad debe ser uno de los principios que rija nuestras actuaciones y, desde luego, desde el Consejo vamos a defender tanto a los usuarios como a la profesión veterinaria, amando a los animales porque somos garantes de la salud pública junto con médicos y farmacéuticos.

Publicidad ATA - Diciembre 2025