Arturo Bernal: “El turismo es un elemento de fijación de población al territorio muy importante”
Lo que tenemos que hacer es ayudar a las empresas inyectándoles liquidez bien directamente a través de incentivos o bien a través de acciones de promoción o de fomento de la demanda
Acaba de tomar posesión como Consejero de Turismo, Cultura y Deportes, en el caso del Turismo ¿Cuáles son sus líneas estratégicas para sus próximos 4 años?
Todos tenemos unas líneas estratégicas, pero cuando hemos llegado ya nos hemos encontrado con un escenario ya marcado en algunas cuestiones como por ejemplo las que recoge el Plan Meta 2027, en el que también participamos los actores que también antes tuvimos responsabilidades en turismo. Al margen de eso estamos convencidos de que el camino pasa por acceder a nuevos mercados internacionales, con una selección de clientes basada en le inteligencia artificial, en el análisis de datos. Esto forma parte de esos criterios que tradicionalmente vamos incorporando a planes estratégicos pero que después no se acaban de plasmar sobre el terreno en acciones concretas. Por ejemplo, hablamos de transformación digital y cuando llegó la pandemia aceleramos esta transformación, pero después se concretó en elementos muy colaterales de lo que realmente entenderíamos por una transformación digital, pero es verdad que los expertos dicen que en dos años y medio de pandemia hemos avanzado en este campo como en diez años normales. Pero yo creo que es poco pobre esa consecución porque considero que la transformación digital asociada a procesos de inteligencia de negocios y gestión de datos es un elemento básico para el turismo. Ahora mismo no gestionamos en base a la anticipación, gestionamos en base a la adaptación y somos muy buenos adaptándonos, de hecho, nos jactamos de ello, pero eso no es un gran reto. Nos podemos adaptar porque tenemos una gran experiencia en industria y las empresas son pequeñas y medianas y son capaces de asumir esos envites que recibimos, pero nuestro reto debe ser la capacidad de anticiparse y todo esto está construido sobre la base de una transformación digital efectiva, una gestión de los datos que nos permita tomar decisiones con anticipación. Deberíamos saber de forma clara como van a ser nuestra entrada de turistas dentro de siete u ocho meses y no lo sabemos porque no tenemos una adecuada gestión de la información que ya es accesible e incluso se puede comprar si no tienes capacidad propia de negociación con las grandes entidades. Esta es una línea estratégica que tenemos que cubrir y en la que tenemos que trabajar mucho y que aún queda mucho camino que recorrer en el turismo, pero también en otras áreas de la economía.
Al margen de esta transformación digital necesaria que afecta al Turismo, pero también al resto de la economía. ¿qué otras líneas específicas de destacaría?
Otra de las líneas estratégicas pasaría por globalizar la acción de promoción turística para llegar a mercado diferentes a los que son nuestros mercados cercanos, que básicamente están en Europa y que, al igual que nosotros, se ven afectados por situaciones de crisis. Deberíamos ir a mercados de oportunidad mas distantes, no porque nos guste, es mas complicado acceder a mercados lejanos por sostenibilidad y por consumo de recursos, pero si nuestros mercados de confort como son Reino Unido, Alemania o Francia están en peligro porque están siendo afectados por una recesión económica importante hay que irse mas lejos a EEUU o Canadá, en los que hemos tenido posiciones importantes en un pasado no demasiado lejano y que ya se han perdido. No hemos perdido atractivo, pero quizá hemos perdido foco porque nos hemos enfocado al mercado más sencillo, al más cercano y hemos ido despreciando a los otros. Y tenemos que buscar mercados de oportunidad a los que nunca hemos accedido como Asia Central o el Golfo Pérsico o la zona del Pacífico, zonas que dentro de veinticinco años van a ser el centro económico del mundo.
La tercera línea estratégica sería un viraje total hacía la sostenibilidad del modelo, no solamente referida a sostenibilidad medioambiental que, por supuesto es imprescindible. Estamos despreciando los avisos que nos da la naturaleza. La sequía, por ejemplo, en Andalucía es un problema grave, el agua para Andalucía tiene la misma importancia que el gas para Alemania porque ya la disponibilidad en las cuencas está por debajo del veinticinco por ciento, estamos treinta y siete puntos porcentuales por debajo de la media del resto de los años. Es un gran problema. Tenemos que utilizar los recursos con mucho mas sentido común, porque le día que se acabe el agua los servicios y la agricultura, que son la base de su economía, se hunden. Lo mismo pasa con el uso de los recursos energéticos. No podemos bajar la guardia.
El plan estratégico para el año 2023 y principios del 2024 tiene mucho que ver con esto.
El turismo de interior y rural ha demostrado en Andalucía tener un gran potencial. ¿El turismo, a través de las líneas estratégicas que usted ha descrito puede ser la solución a la economía y la despoblación del mundo rural?
El turismo de interior pone en valor muchas estructuras y patrimonio que habitualmente queda fuera del canal turístico tradicional. Hay pueblos del interior que tienen un gran patrimonio y mucho atractivo y que tienen un problema de despoblación. El turismo es un elemento de fijación de población al territorio muy importante y año tras año se han conseguido desarrollar productos relacionados con la gastronomía, las tradiciones, los deportes y la naturaleza.
La Junta de Andalucía hace un esfuerzo muy importe en ferias como Jaén Tierra Adentro que acaba de celebrase y donde en valor todo ese patrimonio del que estamos hablando.
En el segmento de turismo rural y de interior estamos recuperando a marchas forzadas las cifras del año 2019 que ha sido el mejor año de la historia para el turismo.
¿Qué previsiones se manejan para este segmento que empieza ahora su temporada alta, desde otoño hasta primavera?
El turismo de interior se va a ver afectado por los mismos condicionantes que tenemos en otros segmentos, aunque desde luego mucho menos de lo que afectará al turismo de sol, playa y cultural en grandes ciudades porque este es un turismo de naturaleza, de espacios abiertos, asociados al modelo sostenible y que sus principales consumidores son los turistas nacionales y europeos que creo que van a seguir viniendo. Las cifras estarán en torno al 80% o 90% de los que tuvimos en 2019 teniendo en cuenta que el 2023 va a ser un año complicado por la subida de los precios y de los costes de la energía. En este contexto no son unas malas previsiones.
Teniendo en cuenta que el año 2023 va a ser complicado ¿están previstas ayudas para sostener al sector turístico rural, que normalmente está formado por empresas pequeñas o familiares con poco músculo?
Los problemas fundamentales que tienen las empresas ahora son la liquidez por culpa de los costes que son hasta cuatro veces mayores que el año pasado, con una inflación por encima del 10% y que puede crecer porque el gobierno nacional no está haciendo nada por contenerla. Por eso nosotros lo que tenemos que hacer es ayudar a las empresas inyectándoles liquidez bien directamente a través de incentivos o bien a través de acciones de promoción o de fomento de la demanda. Con esta filosofía tenemos diferentes herramientas en las que estamos ahora mismo trabajando.
Las empresas necesitan un fondo de maniobra después de dos años muy duros porque las que trabajan en el ámbito vacacional han podido levantar la cabeza porque el verano ha sido muy bueno, pero las que trabajan en turismo de interior todavía no han tenido oportunidad porque su temporada fuerte empieza ahora y sus cuentas están exiguas, hay que darles un poco de maniobra para que puedan aguantar dos o tres meses malos en los que pueda haber una baja demanda.
Estoy seguro de que va a haber una corriente de turistas suficientemente buena para cubrir gastos y para tener incrementos.
¿Puede haber un efecto rebote debido a que la gente haya hecho todo el gasto en el verano?
Me ha sorprendido que la estancia media ha aumentado en un día, estamos en torno a diez días de estancia media en los meses de mayo a septiembre. Eso no creo que sea evidencia de que la gente haya gastado mucho en verano y que afecte a los meses de otoño, invierno y primavera porque yo creo que hay diferentes tipos de turistas y por un lado están los vacacionales y por otro los de turismo rural e interior donde hay personas que no van de vacaciones en verano o hacen escapadas más cortas para poder aprovechar los fines de semana o puentes de los meses de octubre a junio.
Yo no creo que vayamos a tener una gran afectación, quizá en la reducción del gasto que ha sido suficientemente bueno en este verano que ha estado en torno a 75 euros por persona y día.
En cuanto a Sierra Nevada ¿cómo se presenta la temporada teniendo en cuenta que la previsión marca pocas precipitaciones de momento?
Todo está preparado para temporada. Las actuaciones previstas en la estación se han hecho, pero lo cierto es que ahora no hay nieve y la previsión es mala, tendremos que esperar acontecimientos porque se pueden utilizar los cañones de nieve, pero es necesario que haya niveles de humedad convenientes. Tendremos que estar muy pendientes de las previsiones meteorológicas. Nosotros estamos preparados para activar las campañas de promoción cuando llegue el momento porque el turismo de nieve es una parte fundamental de nuestro turismo de invierno y es complementario con el resto de actividades por la proximidad de Sierra Nevada con la costa o con los grandes centros de turismo patrimonial o de naturaleza.
Se ha creado una mesa de diálogo entre la Junta de Andalucía, Gobierno Central y el Ayuntamiento de Sevilla para tratar diversos asuntos entre los que está la tasa turística. ¿Qué opinión le merece?
Es un tema que es interesantes e importante para el alcalde de Sevilla y el presidente de la Junta, Juanma Moreno tienen una gran capacidad de diálogo con lo que yo estaba seguro de que si se planteaba una mesa de trabajo conjunta este tema iba a estar. El presidente nunca ha rechazado debatir sobre ningún tema.
Lo que no deben olvidar ninguno es que el sector no tiene ningún interés de que se hable de este impuesto. Porque esto no es una tasa, es un impuesto porque no es finalista. Ese dinero recaudado no puede dedicarse al turismo ni a nada concreto. No es verdad que vayamos a poner un impuesto al turismo para que los turistas estén mejor atendidos, será para otra cosa.
El problema es de financiación de entidades locales, ayuntamientos y diputaciones, con el que estoy muy sensibilizado porque he trabajado una gran parte de mi vida en este entorno. Habría que reformar la participación en los impuestos del estado y, entre otras cosas, mejorando la financiación a grandes municipios turísticos porque son los que tienen una sobre carga que hace que tengan que dedicar una gran parte de sus recursos públicos a atender a una población de aluvión de día o de jornada. Hay que darle una solución adecuada al problema que se plantea. Es una enfermedad crónica que se llama déficit de financiación estructural y hay que solucionarlo y si mi presidente lo considera conveniente ahí estará este consejero para sentarse con el alcalde de Sevilla y las personas que lo estimen conveniente para tratar este asunto. Intentemos resolver este problema bien porque lo demás son parches que pueden generar más problemas.
Ahora mismo por el efecto de inflación el gobierno central ha recaudado 27.000 millones euros mas y 10.000 millones en concepto de IVA. ¿no podemos dar una pequeña parte para resolver el problema que sabemos que tienen los municipios de gran afluencia turística? No se trata de crear más impuestos si no de distribuirlos bien.