Creadores de moda
Pedro Ramos Espinosa. Jefe de taller y responsable de lampistería en Orfebrería Ramos.
El pasado mes de marzo suena el teléfono en el taller. Atiende Pedro Ramos. “Le llamamos de Dior España, y estamos interesados en conocer su trabajo como posible opción para colaborar en la realización de los complementos de la cruise collection 2023 que la firma presentará en Sevilla el próximo 16 de junio”, se oye en el auricular. En medio de esa imprevista llamada e inquietante propuesta, los hermanos Ramos asintieron: “esto es lo que necesitábamos. Es el momento para darnos a conocer”.
Allá por el año 77, el maestro artesano de la localidad sevillana de La Rinconada, D. José Manuel Ramos de Rivas (1.946), decide emprender y arrancar “por cuenta propia” con su taller de orfebrería. La trayectoria de este artesano venía desarrollándose como aprendiz desde sus trece años por distintos talleres de la provincia donde aprendió “lo que más admiraba de cada maestro” a la vez que se formaba en Delineación en la Escuela de Maestría Industrial, y Dibujo Artístico en la Escuela de Artes y Oficios Artísticos de Sevilla.
Ramos de Rivas junto a su mujer, dieron a luz a tres hijos: José Manuel (1974), Pedro (1976) y Jaime (1978). “Hemos aprendido el oficio jugando” nos relata Pedro; que, tras el fallecimiento de su padre en 1.999, él y sus dos hermanos decidieron seguir adelante con el negocio familiar.
Éste, como prácticamente la totalidad de los talleres de orfebrería en Andalucía, han crecido y se han mantenido en el tiempo gracias al arte sacro y su estrecha vinculación a la Iglesia, la Semana Santa y su gran patrimonio artístico. “El arraigo, como decimos en Sevilla, lo tenemos mamao, porque la Semana Santa es parte de nuestra vida, lo llevamos en la sangre. Pero analizando el mercado desde un prisma estrictamente empresarial, sabíamos que podíamos ir más allá”. Nos traslada Pedro Ramos.
La joyería y la decoración “fue la opción que, de alguna forma, siempre anhelamos, así como la búsqueda incansable de proyectar internacionalmente nuestras obras”. En esa aspiración de salir fuera, vieron en la Michelangelo Foundation con sede en Ginebra el networking perfecto.
Se acerca la fecha del desfile más esperado en Sevilla, y la directora creativa de Dior, Maria Grazia Chiuri, visita el taller buscando inspiración. Las obras de arte sacro pendientes de entrega, así como algunos trabajos puntuales realizados con piezas sobrantes de orfebrería, captaron la atención de Maria Grazia, pero sin duda alguna, encontró su Santo Grial en un bolso de orfebrería para mantilla realizado por el lampista de la familia para su esposa; “le fascinó”, confiesa Pedro.
El trabajo en común comienza en este punto y la responsabilidad de materializar los diseños de cada pieza para la Maison Dior tenía una exigencia clara: mantener la artesanía a mano en todo el proceso de producción, “ese trabajo manual es lo que marca la diferencia en la terminación, otorgando calidad y valor a cada obra”, aclara Ramos.
En los primeros cinco días desde que las obras salieron a la luz una vez celebrado el desfile, “ya hemos tenido contactos muy diferentes y alternativas donde preguntan y se interesan por nuestro trabajo”. El fenómeno mediático que suponen los desfiles de las marcas de moda del front raw “tiene una repercusión enorme y tenemos que aprovecharlas para que nos sirvan de trampolín a la nueva vertiente de trabajo hacia la que nos estamos enfocando”. De aquí, su pelea por abrirse paso en otro target del mercado y la iniciativa de la empresa de apostar por una nueva imagen de marca cuya publicación hacen coincidir con la presentación de la colección de Dior en Sevilla el pasado junio.
Centrándonos en la nueva ramificación empresarial de Orfebrería Ramos, encontramos dos nuevas líneas de negocio: la decoración, basada en el sentido más genérico de la ornamentación de edificios emblemáticos; y la moda, “poniendo en valor el arte del metal y todas sus posibilidades”.
Pedro Ramos, reivindica “una nueva forma de hacer escuela en esta profesión”, en la que a los aprendices y a los talleres se les permita la posibilidad de dar continuidad al oficio de la orfebrería, creando empleo; “un empleo que no es una simple ocupación, sino un trabajo donde inviertes tu vida porque sí, porque te apasiona”.