Viernes 18 de septiembre de 2026
Construcción

"Si los trabajadores no tienen dónde vivir, se van; y si no tenemos trabajadores, toda la industria se cae"

Francisco Gómez Palma, presidente de Grupo Alfil

Grupo Alfil cuenta con más de 70 años de trayectoria y ha ido evolucionando junto al sector inmobiliario y de la construcción. ¿Cómo ha cambiado la compañía durante estas décadas y qué elementos de su identidad se han mantenido hasta hoy?

La empresa cumple 74 años y ha cambiado tanto como el mundo que la rodea. La fundaron mis padres, y mi padre siempre se anticipó a su tiempo. Su primer negocio fue el alquiler de maquinaria agrícola: trajo las primeras trilladoras y tractores a una Marbella entonces agrícola y minera, y vio la oportunidad de industrializar el campo.

Después construyó carreteras y, con el despegue del turismo en Marbella, abrió un hotel y luego otro. En los años 50 y 60 apostó también por el cine, el ocio de la época. Siempre supo moverse según las tendencias del mercado.

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La compañía afronta actualmente una etapa de crecimiento y diversificación, con nuevos proyectos y la búsqueda de oportunidades en diferentes segmentos del mercado. ¿En qué momento se encuentra Grupo Alfil y cuáles son ahora sus principales prioridades?

Seguimos la línea histórica de la empresa: adaptarnos a las necesidades y tendencias del mercado. Nuestros nuevos proyectos responden a problemas que detectamos, y detrás de cada problema suele haber una oportunidad en otro sector.

Es el caso del alojamiento para estudiantes, un mercado en fuerte crecimiento. Llevamos 16 años en él y vemos una problemática grave en Madrid, donde estamos intentando entrar con este negocio.

Otro problema, presente sobre todo en el arco mediterráneo y las islas, es el alojamiento para trabajadores. Hace poco más de un año desarrollamos una línea de negocio llamada "Residencias Profesionales", con proyectos que idealmente combinan colaboración público-privada para ofrecer precios más ajustados y asequibles.

Si los trabajadores no tienen dónde vivir, se van. Y si no tenemos trabajadores, toda la industria se cae.

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Mantenéis una importante vinculación con Málaga a través de sus alojamientos universitarios y recientemente abristeis una nueva convocatoria de becas para ayudar a jóvenes de Marbella a afrontar el coste de estudiar y residir en la capital. ¿Cómo ha evolucionado esta apuesta por la vivienda universitaria y qué necesidades están detectando entre los estudiantes?

La Universidad de Málaga apostó hace años por ampliar su oferta de titulaciones, y esa comunidad universitaria no ha dejado de crecer, en línea con la universalización de los estudios superiores.

Cuando abrimos nuestra residencia, era la tercera o cuarta de Málaga; ahora hay más de veinte, y la llegada de tres universidades privadas ha aumentado aún más la masa de estudiantes.

El problema es real: no siempre es fácil encontrar piso, y menos para universitarios. Por eso sería ideal que, al menos los primeros años, todos pudieran contar con una residencia, que facilita la llegada al mundo universitario. Es una problemática que ya se extiende a otras zonas de España por la falta de plazas de alojamiento.

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La dificultad para acceder a una vivienda no afecta únicamente a quienes buscan comprar. También estudiantes, trabajadores y jóvenes encuentran cada vez más complicado encontrar un alojamiento adecuado. ¿Está provocando esta situación que el sector tenga que replantearse los modelos tradicionales de vivienda y alquiler?

Lo primero que debería replantearse es la Administración: el sector inmobiliario tiene capacidad para construir más viviendas de las que se están levantando. Hoy en España se construye aproximadamente una sexta o séptima parte de lo que se construía a principios de los años 2000, porque la ejecución material de una obra puede tardar tres años, pero el trámite administrativo puede alargarse hasta 15.

Aun así, hemos impulsado "Tu Primer Hogar", una empresa que permite a los jóvenes comprar vivienda sin pagar la entrada. El primer proyecto está en Estepona, con otros ya en marcha en el área de Sevilla; solo en el primero, 27 jóvenes que no podían comprar tendrán casa en propiedad. Pero una sola compañía no puede resolver el problema en España: hay suelo y espacio, pero sin agilizar los trámites, la vivienda no se soluciona.

Y si las pensiones son bajas y no hay vivienda en propiedad, el futuro puede complicarse mucho, porque toda persona necesita un lugar donde vivir y construir un proyecto de vida.

Para terminar, de cara a los próximos años, ¿qué cambios cree que necesita el sector para agilizar la construcción y facilitar el acceso a la vivienda, y qué objetivos se marca Grupo Alfil para contribuir a ello?

Puede sonar radical, pero creo que deberíamos anular toda la normativa existente y crear una nueva, mucho más sencilla y con criterios objetivos, que ponga en el centro lo realmente importante: dar solución a las personas.

Tenemos un ejemplo claro: llevamos ocho años con un proyecto en el mayor solar del Centro Histórico de Málaga, con cinco años solo para el estudio de detalle y tres para la licencia de obra.

En otros municipios hemos tardado catorce meses en construir un edificio y dieciocho en obtener la primera ocupación. Un trámite administrativo no puede durar más que la propia ejecución de la obra. Además, deberían relajarse los requisitos económicos para que los jóvenes accedan a la financiación.

En cuanto a nuestros objetivos, queremos seguir la línea que nos ha permitido cumplir 74 años: diversificarnos y crecer. Buscamos expandirnos fuera de Andalucía, con el foco puesto en Madrid, sin dejar de lado los valores que nos inculcaron nuestros padres. La tercera generación ya está incorporada a la compañía —yo soy de la segunda— y espero que pronto se sume también la cuarta.

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